Hay momentos en los que la vida vuelve a mover una herida antigua, y, puede llegar una crisis,
y entonces pensamos que hemos vuelto al mismo lugar de antes.
Que no hemos avanzado.
Que no sanamos.
Que otra vez estamos cayendo.
Pero no siempre es así.
A veces la vida vuelve a tocar una herida para mostrarte que ahora tienes más conciencia, más fuerza y más verdad para mirarla diferente.
Una crisis también puede ser una puerta.
La oportunidad donde algo se ordena de otra manera
Un cierre más profundo.
Una nueva expansión.
Tal vez no estás retrocediendo.
Tal vez estás cerrando un ciclo diferente.
Tal vez estás abriendo espacio para una versión de ti más libre, más consciente y más en paz.
Porque sanar no siempre es dejar de sentir.
Sanar también es poder mirar diferente lo que antes te destruía.
Sanar es permitir que la luz entre en partes más profundas.
Deja de castigarte por sentir.
Deja de exigirte estar bien todo el tiempo.
No estás retrocediendo.
Estás entrando a una capa más profunda de tu proceso.
Y en ocasiones cuando pasamos por esos momento que nos mueven por dentro necesitamos ser acompañados para atravesarlos con más calma y claridad y recordarte que estas en un nuevo nivel de evolución.
No tienes que hacerlo sola, escríbeme.
